No te vayas con tu música dentro

Me he preguntado muchas veces a qué se refiere Wayne Dyer cuando habla del momento del nacimiento. De esa idea de que todo ya está concebido antes de que lleguemos a este plano. Que la semilla ya fue plantada. Que la gracia existe antes de que aparezca el esfuerzo.

Antes de aprender, antes de decidir, antes incluso de pensar, todo fluye de forma natural. Nuestros sentidos, nuestra esencia, nuestra conexión con la vida. En ese punto no hay control, no hay ego, no hay lucha. Solo creación.

Luego crecemos. Mamá y papá dicen “nosotros nos hacemos cargo” y, sin darnos cuenta, empezamos a alejarnos de esa gracia. Absorbemos el mundo exterior. Aprendemos a sobrevivir, a competir, a protegernos. Y paso a paso surge el yo que cree que puede con todo. El ego toma el control.

Entonces la vida sucede.

Sucede que ya estamos tan desviados del camino que no sabemos cuándo ni cómo reencontrarnos con él. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de que estamos perdidos. Y paradójicamente, es ahí, cerca del final de ciertos ciclos, cuando aparece la posibilidad del milagro.

Ese reencuentro con la gracia. Con nuestra esencia. Con la creación.

Cuando el reloj interno se agita y sentimos que el tiempo ya no sobra, aparece la pregunta real: ¿por qué no vivir desde ese nivel de conciencia ahora? ¿Por qué esperar?

Dentro de ti vive ese ser superior. No fuera. No en otro momento. En ti. Cuando permites que todo fluya hacia ese centro, ocurre el reencuentro. Ya no necesitas nada. Comprendes que ya tienes todo. Y eliges servir.

Desde ahí descubres a tu Dios interior. Y cuando vives desde ese estado, el universo responde con abundancia, no porque lo pidas, sino porque cada pensamiento, cada palabra y cada acción nacen alineados con la creación y benefician al prójimo.

Todos somos parte de esa semilla.

Como decía el Dr. Wayne Dyer, todos vamos a reencontrarnos con la gracia de la creación. La única diferencia es cuándo.

Desde mi humilde perspectiva, deseo que manifiestes aquello que te fue entregado por obra divina. Y si aún no sabes cuál es tu propósito en este plano físico, debes saber algo esencial: ya vive en ti.

Cuando seas consciente, lo verás en tu día a día. Lo sentirás. Lo vivirás. Y sabrás cuál es tu música. Podrás componerla, cantarla, o simplemente compartirla con el mundo.

Por eso estás aquí.

Por favor, no te vayas de este plano físico con tu música dentro.

“Tu propósito no es algo que debas encontrar afuera; es algo que debes recordar”.

— Wayne Dyer

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