Hay decisiones que definen el rumbo completo de una persona.
Cultivar la fe en nuestra vida.
Honrar nuestros antepasados, nuestros padres, la familia, el hogar y nuestra tierra.
Tomar decisiones conscientes, porque de ellas se deriva tu camino. En cada decisión importante incluir a Dios, tu hogar y buscar el bien común.
Crear, nutrir y vivir bajo un conjunto de principios y valores que guíen tu camino. Cumplir tu palabra debe ser uno de ellos.
Las personas con las que pasas más tiempo influirán en ti, lo quieras o no. Asegúrate de a quién dejas entrar. Que sean personas honestas, justas, íntegras, que busquen el bien común, lo mejor para ti, para ellos y para los demás. Tu entorno siempre es importante, no lo olvides.
Escoger muy bien la persona con la cual crearás un hogar, una familia, que a la vez será tu compañera a lo largo del tiempo.
Vivimos para servir a algo más grande, para amar al prójimo como a ti mismo. Encontrar y perseguir tu propósito implica alinearte con él. No perseguirlo por demostrar nada o por vanidad, sino por servicio, amor o un llamado superior. En ese propósito deberían estar presentes tu fe y tu hogar.
Vivir con humildad, como aprendiz permanente. Que tu deseo de aprender, amar, servir y agradecer esté presente cada día.
Tus activos más valiosos debes cuidarlos siempre:
Tu carácter. Tu salud. Tu tiempo. Tus finanzas. Tu energía. Tu integridad. Sea cual sea el momento que estés viviendo, sé respetuoso contigo mismo y con tus activos, sé consciente de su valor y del impacto que generan.
Los momentos difíciles, errores y fracasos siempre existirán. Acéptalos y agradécelos, porque de ellos se deriva tu sabiduría. Aprende, levántate, perdónate, corrige y sigue adelante. No existe la magia, pero sí existe lo divino. Llámalo Dios, Jesús, el universo o leyes universales. Son aquellas cosas que no podemos explicar, pero sabemos que están ahí. Si eres persistente en aquello que tiene significado, constante, perseverante, inquebrantable y resiliente, lo extraordinario se manifestará.
Todo es para bien y es perfecto. Así que nunca jamás te rindas.
“El tamaño de tu propósito define la magnitud del proceso que sostendrás”.
— Yuniel Enríquez