En la distancia recuerdo aquellos días de papá y su nene. Te ponías ese pullover que anunciaba un día de diversión, y así lo era. Hoy, después de años sin verte, entiendo que probablemente mis días más felices fueron esos, los que compartimos juntos, y los guardo en mi mente como los tesoros más valiosos.
Espero con anhelo que algún día volvamos a compartir momentos así, aunque ya no serás un nene, sino un adolescente. Estoy seguro de que encontraremos nuevas formas de divertirnos, de reírnos y de seguir jugando, como si todavía fuésemos dos niños. Y es precisamente por eso que quiero dejarte estas palabras: esta etapa que comienzas es hermosa, aunque traerá sus desafíos.
Mau,
Eres un HOMBRE, con letras mayúsculas. Un varón hecho a la medida, como Dios lo quiso.
Sé lo mejor que puedas ser: como hombre, como persona, como hijo, como amigo, como compañero… y algún día, como esposo, como padre y abuelo.
Respeta a todos: a las personas, a los animales, a la naturaleza… pero sobre todo, respétate a ti mismo.
Ama a tu familia. Honra a tus padres y a tus abuelos.
Ama tu país, la tierra donde naciste es como tu segunda madre.
Cuando tengas novia, trátala con amor, con ternura y con respeto.
Y mientras creces, sé agradecido. Cumple tu palabra.
Pon a Dios en tu vida, en tus decisiones, en tu camino.
Quiero que escribas estas palabras en un papel y las guardes.
Si algún día notas mi ausencia, léelas.
Y nunca tengas miedo.
En la Biblia, esa frase se repite 365 veces: “No tengas miedo.”
Una por cada día del año. Significa que cada día, Jesús te lo recuerda.
Y pase lo que pase, en los buenos y en los malos tiempos…
nunca, jamás te rindas.
Te amo.
Tu papá.
“Comparte con tus hijos cuánto los amas y acompáñalos para que sean lo mejor que puedan en cada etapa de su vida”.